El impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) es la aportación que hace a la hacienda pública una persona en función de las ganancias que obtiene a lo largo de un año. Dependiendo de la capacidad económica de cada contribuyente esta aportación significará un porcentaje u otro sobre su renta. Por esta razón, se dice que  se trata de un impuesto progresivo y que, además, es directo porque se aplica directamente sobre la obtención de rentas del contribuyente. A diferencia del IVA que se aplica de forma indirecta sobre el consumo.

Algunas rentas están exentas del pago del IRPF

La Ley de IRPF, es la norma que regula cómo se aplica este impuesto y que ya tiene un largo recorrido. Se empieza a aplicar por primera vez en el año 1932, durante la Segunda República aunque la ley vigente, con sus posteriores reformas, data del año 1978.

Por diferentes razones, hay rentas que están exentas de pagar este impuesto. Estas circunstancias especiales están recogidas en el artículo 7 de la ley. Indemnizaciones por terrorismo, las recibidas por despido , las que se perciben por maternidad o paternidad, etc.

Si trabajas en el extranjero puedes desgravarte el IRPF

En esta ocasión queremos detenernos sobre la exención de gravar el IRPF aquellas rentas obtenidas en el extranjero. Con el fin de incentivar la internacionalización de las empresas desde la administración se ofrece un beneficio en forma de exención sobre parte de las rentas obtenidas en el extranjero. En virtud de este párrafo de la ley, al que se conoce comúnmente como 7P, los trabajadores expatriados estarán exentos de tributar hasta un máximo de 60.100 euros anuales de su salario.

Para poder beneficiarse de este incentivo fiscal han de cumplir determinadas características.

En primer lugar, la empresa para la que presten servicios no podrá tener residencia en España pero el trabajador sí debe tenerla. Tampoco es un requisito que la empresa sea española, puede ser extranjera

La segunda condición es que en el país en el que se está destinado también exista un impuesto similar al del IRPF (que sea progresivo) y, muy importante, que no esté considerado como paraíso fiscal por la Agencia Tributaria como es el caso de Gibraltar o Liechtenstein.

Una de las condiciones para no ser considerado paraíso fiscal según la ley es que el territorio tenga suscrito con España un acuerdo para evitar el pago de impuestos en ambos países que incluya una cláusula de intercambio de confidencialidad.

Estas exento de IRPF desde el primer día que trabajas en el extranjero

No es necesario acumular un número determinado de días trabajados en el extranjero para poder beneficiarse de esta exención. De todas formas, hay que tener en cuenta que normalmente, cuando ya se lleva trabajando más de seis meses en otro país se adquiere la obligatoriedad de tributar allí. Siempre y cuando no exista un Convenio de Doble Imposición. Por ejemplo, los expatriados a China no tienen la obligación de tributar allí hasta que no se lleva seis años trabajando en su territorio.

La importancia de que la empresa aplique el 7P en la nómina

La implicación de la empresa empleadora en estos trámites será de mucha ayuda.

Cuando las empresas aplican ya esta exención del IRPF sobre la nómina facilitan la declaración porque no hay incoherencias en las cantidades. Pero, en caso de que no sea así, es el trabajador expatriado quien debe indicarlo en su declaración de la renta. En estos casos puede ocurrir que la no correspondencia entre las cantidades de las dos partes provoque lo que se conoce como declaración paralela. Es decir, la Agencia Tributaria realiza un trámite de alegaciones y propuesta de liquidación alternativa porque encuentra discrepancias entre el IRPF que declara la empresa y el que alega el trabajador desplazado.